Verano, verano…
La verdad es que me pongo a pensarlo y sí, este está siendo el mejor verano que he tenido nunca.
Cuando empezaron las vacaciones me temía un verano de estar en casa todo el día metida, medio depre pensando en cosas en las que no debería… las cuales me llevarían a rayarme y demás. Pero no. Me estoy dando cuenta de que hay varias cosas que me están favoreciendo en este verano: haber conocido a ciertos seres alcalaínos, llevarme tan bien con Tania y que hayan venido mis amigos de Valencia y mi amiga de Albacete. Pero no sólo hablemos de presencias, sino también de ausencias. Cosas de la vida han querido que este verano tenga relación nula -ni siquiera por Internet- con las personas que me putearon, como ya conté en otro post. Tengo quien me de alegrías, pero a la vez carezco de personas que me las quiten. Lo cojonudo es que yo ni me acuerdo de ellas -sólo para maldecirlas un rato y eso-, pero lo más seguro es que ellas sí se acuerden de mí… y me echen de menos.
Y estoy feliz, lo estoy. Y es que ni yo me lo creo… creo que mi nueva etapa comienza de putísima madre -y perdón por la expresión, pero no tengo otro modo de expresarlo-. Espero que la cosa vaya a mejor -si cabe- cuando comience en mi nuevo instituto. Uuuf…
Quizás mis últimos posts den la sensación de ser totalmente contrarios -y es que son así-, sólo espero no volver a tener otra actualización como la anterior.
Ánimos nulos
Llevo unos días que no sé qué me pasa. Me siento como desganada. Quizás podríamos llamarlo “bajón”, pero no creo que sea el término más adecuado, ya que triste no me siento. Simplemente me doy cuenta de que mi vida es monótona -aunque a veces hay que dar gracias a la monotonía-. Me doy cuenta de que no tengo motivos por los que levantarme cada mañana, no tengo un objetivo en mi vida -podría decir que sacarme una carrera bla, bla… pero no me refiero a ese tipo de meta-.
Todo el mundo desea ser feliz en la vida, pero eso es un objetivo demasiado abstracto… ¿qué es lo que realmente necesitamos para ser feliz? Un motivo por el que vivir… y no sentir que cada día pasa inexorablemente, porque tiene que pasar y punto. Ya que el tiempo no se para, no entiendo por qué no aprovecharlo.
Para mí la felicidad es encontrar un modo del que aprovechar tu vida… sin tener por qué pensar qué pasará mañana, sin sentirte vacío. Pero yo me siento así: vacía. Ahora sólo falta encontrar el modo de sentirme llena… y por lo tanto feliz. Sentir que has nacido por algo, para hacer algo. Sentir que eres útil a alguien, para cualquier tipo de finalidad, o simplemente le haces feliz con tu mera existencia.
Últimamente estoy meditabunda… debe de ser el calor, que me afecta. Sí. Debe de ser eso.
Ánimo y ganas de nada totalmente nulas. Esperando a que algo me los devuelva.
Marionetas
El comportamiento humano es muy complejo. Tanto que ni nosotros mismos sabemos explicar el por qué de nuestros actos. El mejor ejemplo para explicaros lo que quiero decir es el estado en el que se encuentra una persona enamorada. Probablemente tú, que estás leyendo esto, te hayas enamorado alguna vez o incluso todavía lo estés.
El mito de que se puede cambiar a las personas tiene una mitad de verdad y otra de mentira. Sí, se puede cambiar a las personas, pero no voluntariamente; únicamente si esa persona se ofrece a cambiar sin saberlo ella misma. Quiero decir… si una persona te gusta, puede incluso cambiarte. Hay gente que cuando habla con “esa” persona se pone nerviosa, otros hablan más, algunos lo hacen menos… y el cambio es bueno o malo depende de la persona que lo mire.
A veces, ante los actos de nuestra media naranja, respondemos con un acto que, probablemente, con otra persona para nosotros sería inimaginable cometer. Y siempre, siempre responderemos igual ante ese acto, incluso hasta el punto de sentirnos estúpidos y pensar: “¿qué cojones hago? esto no es típico de mí.” Esa persona nos ha cambiado, para bien o para mal, pero lo ha hecho. Cuando te percatas de todo esto, ya es demasiado tarde para evitarlo e intentar ser “tú mismo”, pues has llegado a un punto en el que para ti es totalmente necesario reaccionar así, aunque intentes eludirlo, lo haces… y lo haces porque te lo pide tu cuerpo, tu corazón… o lo que sea.
Frustra, frustra y mucho cuando el corazón te pide hacer algo pero tu mente piensa que esa persona no merece ese trato, ya que tú no recibes la respuesta que esperas por su parte. Pero sigues sin poder evitarlo, y sigues llamándote “estúpido” hacia tus adentros por haberte fijado en la persona equivocada. En esa persona que te ha cambiado, que te maneja involuntariamente. Y piensas que, probablemente, si él o ella supiera todo lo que ha significado en ti, en tu forma de vida… quizá llegase a sentir lo mismo.
Hablemos de Hip Hop 2.0
Después de la introducción que hice un día 23 de Abril -sí, allá por el Pleistoceno-, me propongo a desarrollar el motivo por el cual la hice. La gente que no está metida en el mundo del Hip Hop lo más probable es que no conociese lo que conté en esa entrada. Sin conocer estos “pequeños” detalles, es imposible entender la historia de esta cultura, la cual es corta, pues surgió entre los años 60 y 70. En esta segunda entrega os explicaré los orígenes de los cuatro elementos.
Se podría decir que se dio lugar a esto en el barrio del Bronx, en Nueva York, donde eran frecuentes las fiestas callejeras acompañadas de soul y funk. De aquí, los DJs aislaron la percusión de las canciones y la extendieron, haciéndola así más bailable. Esto, junto con la ayuda de los inmigrantes jamaicanos, dio lugar a un Rap -recordemos, no es lo mismo que Hip Hop- “primitivo”, por así decirlo. A consecuencia de esto, se formó la figura de “Master of Ceremonies” -MC-, que pasó de presentar y animar las exhibiciones de los DJs en sus platos, a recitar sobre los beats -ritmos del Rap- con textos cada cual más ingenioso. A su vez se comenzó a bailar, creando el Break Dance y el término Break Boy, más comunmente usado como B-Boy.
Antes de empezar a surgir esta cultura, ya existía el Graffiti, pero no comenzó a considerarse parte del Hip Hop hasta el año 70-71, cuando la “ciudad de los graffitis” dejó de ser Filadelfia, dejándole paso a Nueva York; en la que la gente firmaba con pseudónimos y nombraba así a crews -grupos de rap- o grupos de breakdancers.
Regreso al futuro II
Después de tanto tiempo, me animo a volver a escribir. Por fin puedo volver a sentir el ruido de mi teclado, ¿o debería decir sonido? La verdad es que a mí nunca me ha parecido un sonido desagradable. Es más, me gusta.
Llevo un tiempo usando el ordenador portátil de mi padre ya que la pantalla del mío murió. Hoy me han comprado una pantalla nueva y estoy más feliz que un niño con un juguete nuevo.
He de decir que el vacío de este blog -no muy percibido, ya que me apuesto el cuello a que nadie lee esto- no se ve roto por un ataque repentino de inspiración, pues sigo sin saber qué publicar… pero algo dentro de mí me dice que estoy empezando algo nuevo. Siento que mi vida está cambiando, y lo hace antes de lo previsto.
Siempre he pensado que las cosas te tienen que venir, sin buscarlas… aunque las necesites mucho, ya que si te desesperas e intentas forzar las cosas, te terminarás quedando con lo primero que pase y no con lo mejor. Las cosas que surgen y llegan de imprevisto suelen ser mejores y más duraderas… digamos que son cosas del destino, para quien crea en él.
La verdad es que, a pesar del tenso ambiente que en mi casa se respiraba hasta hace poco, el estar medio enferma y aburrirme a veces como no os lo imagináis… estoy feliz. Sí, estoy feliz. Siento que tantos malos tragos pasados han merecido la pena. Siento que me han dado experiencia y, con ello, madurez. Siento que todo este tiempo pasándolo mal… me va a llevar a una recompensa. Lo siento y espero no equivocarme.
Una cosa que espero es continuar actualizando un poco el blog… porque desde luego, soy lo más perro que hay sobre la Tierra.

