Ánimos nulos

julio 11, 2008 at 4:07 pm (Estados de Ánimo, Filosofadas caseras)

Llevo unos días que no sé qué me pasa. Me siento como desganada. Quizás podríamos llamarlo “bajón”, pero no creo que sea el término más adecuado, ya que triste no me siento. Simplemente me doy cuenta de que mi vida es monótona -aunque a veces hay que dar gracias a la monotonía-. Me doy cuenta de que no tengo motivos por los que levantarme cada mañana, no tengo un objetivo en mi vida -podría decir que sacarme una carrera bla, bla… pero no me refiero a ese tipo de meta-.

Todo el mundo desea ser feliz en la vida, pero eso es un objetivo demasiado abstracto… ¿qué es lo que realmente necesitamos para ser feliz? Un motivo por el que vivir… y no sentir que cada día pasa inexorablemente, porque tiene que pasar y punto. Ya que el tiempo no se para, no entiendo por qué no aprovecharlo.

Para mí la felicidad es encontrar un modo del que aprovechar tu vida… sin tener por qué pensar qué pasará mañana, sin sentirte vacío. Pero yo me siento así: vacía. Ahora sólo falta encontrar el modo de sentirme llena… y por lo tanto feliz. Sentir que has nacido por algo, para hacer algo. Sentir que eres útil a alguien, para cualquier tipo de finalidad, o simplemente le haces feliz con tu mera existencia.

Últimamente estoy meditabunda… debe de ser el calor, que me afecta. Sí. Debe de ser eso.

Ánimo y ganas de nada totalmente nulas. Esperando a que algo me los devuelva.

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Marionetas

julio 6, 2008 at 9:56 pm (Filosofadas caseras, Paranoias)

El comportamiento humano es muy complejo. Tanto que ni nosotros mismos sabemos explicar el por qué de nuestros actos. El mejor ejemplo para explicaros lo que quiero decir es el estado en el que se encuentra una persona enamorada. Probablemente tú, que estás leyendo esto, te hayas enamorado alguna vez o incluso todavía lo estés.

El mito de que se puede cambiar a las personas tiene una mitad de verdad y otra de mentira. Sí, se puede cambiar a las personas, pero no voluntariamente; únicamente si esa persona se ofrece a cambiar sin saberlo ella misma. Quiero decir… si una persona te gusta, puede incluso cambiarte. Hay gente que cuando habla con “esa” persona se pone nerviosa, otros hablan más, algunos lo hacen menos… y el cambio es bueno o malo depende de la persona que lo mire.

A veces, ante los actos de nuestra media naranja, respondemos con un acto que, probablemente, con otra persona para nosotros sería inimaginable cometer. Y siempre, siempre responderemos igual ante ese acto, incluso hasta el punto de sentirnos estúpidos y pensar: “¿qué cojones hago? esto no es típico de mí.” Esa persona nos ha cambiado, para bien o para mal, pero lo ha hecho. Cuando te percatas de todo esto, ya es demasiado tarde para evitarlo e intentar ser “tú mismo”, pues has llegado a un punto en el que para ti es totalmente necesario reaccionar así, aunque intentes eludirlo, lo haces… y lo haces porque te lo pide tu cuerpo, tu corazón… o lo que sea.

Frustra, frustra y mucho cuando el corazón te pide hacer algo pero tu mente piensa que esa persona no merece ese trato, ya que tú no recibes la respuesta que esperas por su parte. Pero sigues sin poder evitarlo, y sigues llamándote “estúpido” hacia tus adentros por haberte fijado en la persona equivocada. En esa persona que te ha cambiado, que te maneja involuntariamente. Y piensas que, probablemente, si él o ella supiera todo lo que ha significado en ti, en tu forma de vida… quizá llegase a sentir lo mismo.

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